La crisis migratoria registrada en Ceuta a finales de julio amenaza con frenar el proceso de transformación económica que la ciudad venía impulsando durante los últimos años para reducir su dependencia de la frontera con Marruecos y atraer nuevas inversiones.
Así lo analiza la periodista Susana Burgos en un artículo publicado en El Debate, en el que repasa la evolución del modelo económico ceutí desde el progresivo abandono del denominado comercio atípico y la búsqueda de nuevas oportunidades vinculadas, especialmente, a la tecnología y a las ventajas fiscales de la ciudad.
Burgos, coautora del informe del Observatorio de Ceuta y Melilla Identidad, economía y estrategia: un nuevo relato para Ceuta y Melilla, recuerda que el cierre de la frontera y la desaparición del modelo económico tradicional obligaron a Ceuta a acelerar su diversificación. En los últimos años, la ciudad ha conseguido atraer empresas vinculadas al juego online, proyectos tecnológicos e iniciativas como Odissea, además de avanzar en la construcción de un centro de datos y en nuevas conexiones energéticas con la Península.
El artículo señala que la tecnología representa ya cerca del 12% del PIB local y genera alrededor de 1.500 empleos, mientras que el régimen fiscal especial continúa siendo uno de los principales instrumentos para atraer compañías y actividad económica. Ceuta cuenta con tipos reducidos en el IPSI y ventajas en impuestos como Sociedades o IRPF, elementos que también han sido analizados en los últimos trabajos publicados por el Observatorio.
Sin embargo, la situación abierta tras el 30 de julio introduce una nueva incertidumbre. Burgos advierte de que el deterioro de la seguridad y de la percepción exterior de Ceuta puede afectar a la actividad empresarial y a la capacidad de la ciudad para continuar captando inversiones, precisamente cuando el cambio de modelo comenzaba a consolidarse.
La autora recuerda también los retrasos acumulados en algunas actuaciones previstas para Ceuta, como el Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico, la normalización de la aduana comercial o el desarrollo de medidas específicas en materia de seguridad.
El futuro económico de Ceuta pasa así no solo por mantener las ventajas competitivas que ofrece la ciudad, sino también por recuperar un marco de estabilidad y certidumbre que permita continuar un proceso de diversificación imprescindible para reducir su vulnerabilidad ante futuras crisis fronterizas.



