La crisis migratoria que atraviesa Ceuta se produce sobre una realidad social ya marcada por importantes déficits en materia de empleo, pobreza, educación y desigualdad. Un reportaje publicado por El País analiza cómo esta situación puede agravar la presión sobre los barrios más vulnerables y afectar a la cohesión interna de la ciudad.
Entre los expertos consultados figura Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, quien advierte de que la cohesión social no debe analizarse únicamente desde una perspectiva económica o asistencial, sino también estratégica.
Echeverría señala que la persistencia de fuertes desigualdades puede favorecer la aparición de fracturas internas y alimentar discursos que cuestionen la plena integración de determinadas comunidades en la sociedad ceutí. En este sentido, alerta de que Marruecos tiene interés en proyectar una imagen de Ceuta y Melilla como ciudades problemáticas y tensionadas internamente.
El reportaje recoge también la valoración de Jaime Bustillo, autor del informe del Observatorio Ceuta y Melilla o cómo convertir una grave crisis en la mejor de las oportunidades. Bustillo defiende la necesidad de avanzar hacia un modelo económico menos dependiente de Marruecos y con una mayor integración comercial y económica con la Unión Europea.
La situación actual vuelve así a poner sobre la mesa la relación entre desarrollo económico, cohesión social y seguridad. La reducción de las desigualdades, la generación de empleo y el fortalecimiento de las oportunidades para los sectores más vulnerables se convierten también en elementos esenciales para reforzar la estabilidad de Ceuta a largo plazo.



