El director del Observatorio de Ceuta y Melilla, Carlos Echeverría, ha advertido de que la incertidumbre generada en torno a posibles nuevas entradas masivas de migrantes en Ceuta encaja en dinámicas propias de la guerra híbrida y ha señalado la responsabilidad de Marruecos en una relación bilateral que continúa marcada por episodios de presión e inestabilidad.
En declaraciones recogidas por El Faro de Melilla, Echeverría recordó que la naturaleza del régimen marroquí y su capacidad de control sobre el territorio obligan a analizar con especial atención el origen y desarrollo de este tipo de crisis. También alertó sobre la aparición de relatos que tratan de desplazar responsabilidades hacia terceros países, como Argelia, dentro de lo que podrían constituir operaciones de desinformación o de falsa bandera.
El director del Observatorio valoró asimismo la respuesta de la sociedad ceutí tras la multitudinaria manifestación celebrada bajo el lema «Basta ya. Ceuta no se rinde», convocada por las comunidades religiosas y la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos. A su juicio, la movilización constituye una expresión especialmente significativa del carácter democrático y español de Ceuta.
Echeverría subrayó además que la situación continúa afectando directamente a la vida cotidiana de los ceutíes, pese a que desde fuera de la ciudad pueda existir la percepción de que la crisis ha quedado atrás.
En este escenario, el Observatorio ha vuelto a defender la conveniencia de normalizar la presencia de las principales autoridades del Estado en Ceuta y Melilla. Echeverría señaló que una eventual visita de los Reyes tendría un importante valor institucional y recordó que la Jefatura del Estado debe poder visitar con normalidad cualquier parte del territorio nacional.
Esta misma normalidad, añadió, debería extenderse al presidente del Gobierno y al resto de representantes institucionales. Frente a los intentos de proyectar la imagen de Ceuta y Melilla como territorios olvidados o alejados de las instituciones españolas, la presencia habitual de las autoridades del Estado constituye también una forma de reforzar su plena integración política e institucional.



