Fue en el 2010 cuando se inició el mayor interés de la Unión Europea por el tesoro de minerales escondido en las aguas de Canarias. A partir de entonces, se iniciaron las principales exploraciones en esa área.
En abril del 2017, se anunció el descubrimiento de un yacimiento submarino de telurio a 500 kilómetros al suroeste de Canarias, en concreto en el monte submarino de Tropic, que abrió el debate por la riqueza y oportunidad económica en esa área marítima. El telurio es un semimetal con propiedades semiconductoras, prioridad estratégica para su aplicación electrónica y energética. En este momento de reconocimiento del valor de las tierras raras y con el aumento del impacto de la crisis energética mundial, en enero del 2020, el Parlamento marroquí valida dos leyes para declarar su soberanía sobre las aguas del Sáhara Occidental y la ampliación de su Zona Económica Exclusiva. Ese mismo año, con el Brexit, se advierte la estrategia de Reino Unido de perseguir la autonomía estratégica y lanzarse a la carrera por el cierre de acuerdos comerciales, entre los que resaltan los diversos contratos con Marruecos para el control de El Estrecho a cambio de inversiones multimillonarias en agricultura, pesca, energía y turismo.
El resultado de todo este proceso nos lleva a finales de abril de este año 2022, también en las aguas de Canarias, cuando Marruecos declara el hallazgo de dos pozos de petróleo con una capacidad de más de 1.000 millones de barriles, cerca de Agadir frente a las costas marroquíes de Sidi Ifni, Tan Tan y Tarfaya, área donde la empresa española Repsol cesó en su exploración de yacimientos años atrás. Este descubrimiento ha sido anunciado por la empresa británica Europa Oil & Gas, que dispone del 75% del permiso, mientras que el otro 25% corresponde al gobierno de Marruecos. Además, en esas mismas fechas, España anuncia el acuerdo con Marruecos por el que reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Sin una visión estratégica clara, se pierde la posibilidad de gestión de capacidades y advertir oportunidades. En este caso, se declara la falta de respuesta estratégica adecuada por parte de España, que dejó de invertir hace tiempo en aprovechar los recursos esenciales de los que dispone. «Somos uno de los países en los que menos se conoce el subsuelo porque no se ha dedicado dinero a ello. Se exploró en los años 60 y después se ha hecho muy poco», explicaba Ramón Rodríguez, director del máster en Ingeniería de Petróleo y Gas en la Escuela de Minas y Energía de la universidad Politécnica de Madrid.
El fondo submarino de Canarias es zona extraordinariamente rica en cobalto, tierras raras, níquel, cobre, telurio, vanadio, platino y otros minerales esenciales para la industria tecnológica, lo que convierte esa zona en oportunidad para la adquisición de materiales ante un contexto de carrera geopolítica por el control de los recursos estratégicos esenciales. En ese sentido, la zona del volcán Tropic es de en enorme interés para la Unión Europea, que es altamente dependiente de terceros países en tierras raras, así como para Marruecos.
Ante este punto de fricción de intereses, y tal y como indica el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de La Laguna, Vicente Navarro Marchante, para poder responder con un movimiento estratégico y oportuno, a España no le queda otra que negociar con Marruecos la delimitación de sus aguas y establecer mutuo acuerdo sobre ellas.



