El diario El Debate ha publicado recientemente un artículo tan curioso como poco conocido sobre varias islas españolas a las que no se puede acceder libremente, pese a formar parte del territorio nacional. Se trata de enclaves con restricciones muy estrictas, en la mayoría de los casos por motivos medioambientales, estratégicos o de seguridad.
A continuación, repasamos algunas de estas islas singulares que, aunque aparecen en los mapas, permanecen fuera del alcance del visitante común.
Isla de Alborán
Situada en pleno mar de Alborán, entre la península y el norte de África, la Isla de Alborán es un enclave de enorme valor ecológico. Su acceso está completamente restringido y solo se permite la presencia de personal científico, militar o técnico autorizado. La isla forma parte de una reserva marina especialmente protegida, clave para la conservación de especies marinas.
Isla Perejil
Muy cerca de la costa marroquí se encuentra la Isla Perejil, un islote deshabitado cuyo nombre saltó a la actualidad por razones diplomáticas. Aunque pertenece a España, no es visitable y su acceso está limitado por razones de seguridad y control territorial.
Islas Chafarinas
Este pequeño archipiélago frente a la costa de Marruecos está formado por tres islas de gran interés natural. Las Islas Chafarinas cuentan con presencia militar permanente y una protección ambiental muy estricta, lo que hace que el desembarco esté reservado únicamente a personal autorizado y proyectos científicos concretos.
Isla de Cabrera
A pesar de su cercanía a Mallorca, la Isla de Cabrera no es un destino turístico convencional. Al formar parte de un parque nacional marítimo-terrestre, el acceso está muy regulado. Solo se permite la llegada en condiciones muy concretas y con cupos diarios, quedando amplias zonas completamente vetadas al público.
Isla Dragonera
Ubicada frente a la costa suroeste de Mallorca, la Isla Dragonera es un espacio natural protegido donde el desembarco está sujeto a autorizaciones y horarios muy concretos. La prioridad es preservar su biodiversidad y evitar el impacto humano sobre un entorno especialmente frágil.
Isla de Alegranza
La Isla de Alegranza, al norte de Lanzarote, es una de las islas menos conocidas del archipiélago canario. De origen volcánico y sin población estable, su acceso está restringido para proteger tanto su fauna como su singular paisaje geológico.
Estas islas recuerdan que no todo el territorio es accesible, y que en muchos casos la protección ambiental, la investigación científica o la seguridad nacional están por encima del uso turístico. Un listado poco conocido que demuestra que también existen zonas prohibidas dentro de nuestras propias fronteras.



