Los últimos datos económicos de Ceuta apuntan a una evolución positiva en algunos indicadores. Sin embargo, desde el ámbito empresarial se insiste en que estas mejoras no deben ocultar una realidad de fondo. El crecimiento actual sigue apoyándose en bases frágiles y difícilmente sostenibles a medio y largo plazo si no se acometen reformas estructurales.
Así lo ha puesto de manifiesto la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), que advierte de los límites del modelo económico vigente. A pesar de los avances registrados en términos de actividad y empleo, el tejido productivo de la ciudad continúa muy condicionado por la dependencia del sector público y por la falta de diversificación real.
Uno de los principales riesgos señalados es que el crecimiento observado sea esencialmente coyuntural. La mejora de algunos indicadores no se traduce, por ahora, en un fortalecimiento del sector privado ni en una mayor capacidad para generar empleo estable y de calidad. Persisten, además, problemas estructurales como el reducido tamaño del mercado, las dificultades de conectividad, la escasez de suelo productivo y la baja implantación de sectores intensivos en innovación y valor añadido.
Desde la CECE se subraya también la necesidad de avanzar hacia un entorno más favorable para la iniciativa empresarial. Simplificar trámites, reducir cargas administrativas y generar un marco de mayor seguridad jurídica aparecen como condiciones clave para atraer inversión y consolidar proyectos a largo plazo. Sin estos cambios, el crecimiento corre el riesgo de agotarse y no producir un impacto duradero en el desarrollo económico de la ciudad.
Este diagnóstico conecta con un debate más amplio sobre el futuro económico de Ceuta. La mejora de los datos macroeconómicos es un paso necesario, pero no suficiente. El verdadero desafío pasa por transformar el modelo productivo, reforzar el papel del sector privado y aprovechar de forma más decidida las ventajas competitivas del territorio, desde su régimen fiscal específico hasta su posición estratégica y su potencial en ámbitos como la economía digital, los servicios avanzados o la economía azul.
En definitiva, las advertencias del empresariado apuntan a una idea clara. Ceuta necesita convertir el crecimiento coyuntural en un proyecto económico sólido y sostenible. Para ello, más allá de las cifras, resulta imprescindible abordar las reformas estructurales que permitan sentar las bases de un desarrollo más equilibrado y resiliente.



