El 19 de marzo, el rey de Marruecos, Mohamed VI, hizo pública una carta del presidente español Pedro Sánchez en la que este último mostraba la decisión unilateral de establecer un cambio de la postura de neutralidad de España con respecto al Sáhara Occidental, apoyando la propuesta marroquí de establecer una autonomía marroquí sobre el territorio. Tres meses más tarde, Pedro Sánchez ha comparecido hoy ante el Congreso para informar de ese cambio de posición diplomática y para explicar el acuerdo que ha establecido con Marruecos.
Pedro Sánchez ha defendido su decisión como una respuesta a la necesidad de normalizar las relaciones con Marruecos. El presidente ha especificado que “España no se ha desentendido de la causa saharaui, sino que ha situado el debate en la búsqueda activa de soluciones”. En este punto, enfatiza que se ha logrado un «nuevo marco de entendimiento» entre Marruecos y España y que se ha llegado a un «compromiso de respeto mutuo para evitar en nuestro discurso y nuestra práctica política todo aquello que ofenda” a la otra parte.
A pesar de la cesión en la propuesta sobre el territorio saharaui, Pedro Sánchez ha resaltado que «España no va a tolerar la instrumentalización de la tragedia, de la migración irregular, como arma de presión». Sin embargo, el paso de más de 10.000 personas por la valla de Ceuta el año pasado, la aprobación en el 2020 de una ampliación de las aguas territoriales marroquíes hacia la zona exclusiva de las Islas Canarias o la imposición del cierre de fronteras entre ambos países han sido algunos ejemplos de cómo Marruecos aprovecha estos instrumentos de presión sobre España para la consecución de sus objetivos.
Pedro Sánchez ha aprovechado su intervención para recalcar que el cambio de postura sobre el Sáhara Occidental está relacionado con el futuro de las ciudades de Ceuta y Melilla, y con el fin de garantizar su seguridad. El acuerdo con Marruecos, por tanto, y en palabras del presidente, ha sido impulsado para implementar una mejoría de las relaciones de vecindad y para facilitar las “garantías sobre nuestra integridad nacional” y apoyar el desarrollo de Ceuta y Melilla sin “la presión de la excepcionalidad permanente”.
Ante esto, Pedro Sánchez ha explicado que se ha pactado entre ambos países la existencia de aduanas en los pasos fronterizos en régimen de expedición comercial, una señal que interpreta como de respeto de Marruecos a la integridad nacional y como un elemento de protección del desarrollo económico de las ciudades de Ceuta y Melilla del comercio atípico. No obstante, aún no ha puesto fecha a la reapertura de la aduana de Melilla ni a la creación de una nueva en Ceuta; tampoco ha mencionado la crisis diplomática provocada con Argelia ante este cambio de posición política.



