El director marroquí de la Administración de Aduanas y de Impuestos, Nabil Lakhdar, anunció la semana pasada que la creación de la aduana comercial en Ceuta no iba a llevarse a cabo, aludiendo a condiciones geográficas que no permitían construir estas infraestructuras. De esta manera, desmintió tajantemente el principal anuncio hecho el 7 de abril por el presidente Pedro Sánchez sobre la reapertura de la aduana de Melilla y la inauguración de una en Ceuta.
Sobre las condiciones geográficas de ambas ciudades para esta iniciativa, Lakhdar sostenía que las operaciones comerciales requerían más espacio que los pasajes de Ceuta y Melilla. “Son necesarias varias decenas de hectáreas para construir áreas de visitas, de control, etcétera. La configuración actual de Bab Sebta, no lo permite. No tenemos la superficie necesaria para afrontar un proyecto semejante”, señalaba para varios medios. La duda sembrada ante estas declaraciones al proceso de negociación entre España y Marruecos, ha llevado al director marroquí a especificar el significado de su afirmación. Lakhdar ha puntualizado que “sí” sería posible instalar aduana comercial en Ceuta y Melilla (donde ya existe), pero “tras efectuar los cambios necesarios”. Aunque el director general de Aduanas insistió en que “esos puestos fronterizos solo estarán abiertos a los viajeros y no a las operaciones comerciales (…)”.
Las declaraciones de Lakhdar fueron hechas públicas 24 horas después de que los presidentes de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y Melilla, Eduardo de Castro, viajasen a Bruselas invitados por el eurodiputado Jordi Cañas (Ciudadanos) para asistir a la presentación del informe ‘Ceuta y Melilla: más España y más Europa’, donde el informe se muestra favorable a que den pasos en este sentido.
La instalación de una aduana comercial en Ceuta y la reapertura de la de Melilla se encuentra en proceso de negociación entre ambos países, y conllevará el acuerdo sobre el establecimiento de una hoja de ruta entre España y Marruecos con motivo de la nueva etapa en las relaciones de vecindad. Una apertura de aduanas en Ceuta y Melilla podría ser interpretada como un reconocimiento implícito de Marruecos de la soberanía de España sobre esas dos ciudades.



