El pasado 22 de septiembre, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, mantuvo una reunión con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. El encuentro no pudo ser presencial, ya que Bourita ostenta el cargo de forma interina desde el 8 de septiembre hasta que se conforme un nuevo Gobierno y, por ello, no acudió a la cita en Nueva York.
La reunión estaba orientada para “consolidar la relación de respeto mutuo” y dar “un paso más hacia la normalización de las relaciones” entre ambos países tras la crisis provocada por el asalto a la frontera española y europea de Ceuta del pasado mes de mayo. En la conversación, ambos ministros acordaron mantener un encuentro presencial en próximas fechas.
Por otro lado, José Manuel Albares también se reunió, esta vez sí de forma presencial, con su homólogo argelino, Ramtane Lamamra, con quién discutió sobre las relaciones bilaterales de Argelia con España y la manera de mejorarlas. Argelia, un país estratégico para España por el abastecimiento de gas, mantiene una alta tensión con Marruecos, cuyo último episodio ha sido el cierre del espacio aéreo argelino a cualquier avión marroquí, tanto civil como militar.
En este contexto, Albares ofreció su ayuda para fomentar el acercamiento “entre dos grandes países amigos y vecinos”, refiriéndose al cese de relaciones diplomáticas entre Argel y Rabat desde el 24 de agosto. Esta es una situación especialmente delicada para España, sobre todo desde que el mismo agosto el ministro de Energía argelino, Mohamed Arkab, anunció que su país pensaba dejar de suministrar gas a través del gaseoducto del Magreb.


