Hace unos días los medios de comunicación se hicieron eco de un dato estadístico que dimensiona a la perfección el carácter de Ceuta y Melilla de frontera de España y de la Unión Europea en África. Los medios recogían las cifras aportadas por la Dirección Territorial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) en Ceuta y Melilla en relación con la caída de nacimientos en los hospitales de las ciudades autónomas.
En concreto, en el caso de Ceuta el descenso de alumbramientos en 2020 respecto de 2019 fue de 394 partos menos, lo que supone un caída del 31% respecto del año anterior. En cuanto a Melilla, la Unidad de Tocoginecología del Hospital Comarcal atendió 1.196 nacimientos frente a los 2.476 de 2019, lo que supone un descenso del 48,2% en tasa interanual.
Estos datos corroboran los ya adelantados en el informe Ceuta y Melilla, frontera terrestre de España y de la Unión Europea en África. En concreto el coronel Antonio Sierras Sánchez, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla, citaba en su análisis Dimensiones de la frontera con África. El caso de Melilla, el «excelente trabajo demográfico de El complejo urbano transfronterizo Melilla-Nador» para reflejar que «la sanidad es uno de los elementos diferenciados e «indicadores sociales de jerarquía transfronteriza» a ambos lados de la frontera».
Para ilustrarlo, el coronel Sierras Sánchez recogía en su análisis una serie histórica de datos de Ingesa de alumbramientos en Melilla desde 2012 hasta el 30 de septiembre de 2020. Además del número total de alumbramientos por año, la tabla señalaba el porcentaje de partos de extranjeras. Como puede observarse en la tabla, el impacto del cierre de la frontera el 13 de marzo con motivo de la pandemia es evidente.

Hasta ese día, el porcentaje de partos por extranjeras se mantenía muy similar al contabilizado en 2019 (en torno al 60%), pero desde ese día y hasta el 30 de septiembre, cayó al 17%, dejando una cifra total en las tres primeras cuartas partes de 2020 de 968 partos, 1.509 menos que en todo 2019.
En este sentido, el coronel Sierras Sánchez señalaba en su análisis que «la facilidad para obtener fraudulentamente el empadronamiento para los marroquíes residentes en las zonas limítrofes de Ceuta y Melilla, sin residir en ellas, es un elemento que debe ser tenido en cuenta en el alza de «nuevos nacionales»«. Algo que pudo comprobarse recientemente con la operación Vástago, que precisamente llevó a cabo la Guardia Civil de Melilla para desarticular un entramado delictivo que alteraba la paternidad biológica de recién nacidos para conseguir que mujeres de procedencia extranjera, que carecían de vinculación, arraigo y documentación española, obtuvieran la residencia legal y sus bebés la nacionalidad española.


