Si hace unos días veíamos cómo las bandas criminales se las apañaban para evitar el impacto que genera en su actividad ilítica transfronteriza el cierre de los pasos terrestres entre España y Marruecos con la detención de un grupo de narcotraficantes que usaban drones para traficar con drogas entre Ceuta y Marruecos, la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla ha vuelto a señalar hoy cómo el cierre de la frontera no impide los intentos de los traficantes por continuar pasando drogas.
La Guardia Civil ha detenido en Melilla en lo que va de año a 26 personas y aprehendido unos 36 kilogramos de droga en 41 delitos contra la salud pública cometidos en la doble valla fronteriza entre España y Marruecos, de seis metros de altura cada una, según ha informado este jueves la Comandancia y ha recogido la agencia Europa Press.
Su portavoz ha detallado que los servicios realizados se corresponden con la intervención de paquetes de droga «lanzados a través del vallado fronterizo», con sustancias estupefacientes que se arrojan manualmente a través de la valla desde el lado marroquí a la ciudad española, método conocido en el argot como ‘volteo’.
Las intervenciones se han producido tras los constantes servicios que realizan sus agentes a lo largo de los 9 kilómetros de perímetro fronterizo, que han permitido actuar en 41 delitos de tráfico de drogas realizados por este procedimiento, que han dado a lugar a la intervención de unos 36 kilogramos de drogas en pequeños paquetes y 26 personas detenidas.
La Comandancia ha subrayado que los traficantes «patentan sus marcas» para identificar los paquetes que se lanzan desde el lado marroquí al español, una modalidad de narcotráfico que ha comenzado a raíz del cierre de fronteras terrestres entre España y Marruecos desde el 13 de marzo de 2020 por la crisis del coronavirus y la imposibilidad de llevarlo a cabo en el interior de vehículos u ocultos por peatones.


