El ingenio de las redes criminales no tiene límites. Si el cierre de la frontera terrestre de la Unión Europea en África añade aún más dificultad al tráfico de estupefacientes desde Marruecos hacia España, los delincuentes idean nuevas técnicas con las que continuar con su actividad ilícita.
Así lo ha puesto de manifiesto la operación Rond-Hornet, llevada a cabo por el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, que ha permitido desmantelar una red de nartociatraficantes que usaba drones para introducir droga en Ceuta desde Marruecos.
En concreto, las Fuerzas y Cuerpo de Seguridad del Estado han intervenido cuatro drones semiindustriales (capacidad de carga de hasta 25 kgs) y tres más comerciales con los que los delincuentes aprovechaban los viajes de ida y vuelta. Desde Ceuta llevaban Rivotril (clonazepan) hacia Marruecos y desde allí llevaban a territorio español hachís y otras sustancias.
Los agentes han intervenido “diverso material para la reparación de los drones”, material informático, dos armas lúdico-deportivas -entre ellas un fusil de asalto HK-, una defensa semirrígida, unos grilletes, un chaleco antibalas con protección balística de nivel 2 y 1.920 pastillas de Rivotril de dos miligramos empaquetadas al vacío “listas para ser transportadas a Marruecos”.


