En Melilla, la convivencia de las cuatro principales religiones –cristiana, musulmana, hebrea y judía– se celebró en un acto protagonizado por la unidad y la paz. Este evento se llevó a cabo con el firme propósito de mantener la convivencia pacífica y hacer una súplica conjunta por la paz mundial. A tan solo cuatro días de los incidentes frente a la sinagoga principal de la ciudad, que se produjeron durante una protesta pro Palestina, y en la misma jornada en que se arrestó al considerado el mayor reclutador yihadista, Mustafá Maya Amaya, este acto tenía un significado especial.
El acto contó con la participación inicial del vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa, así como con los presidentes de la Comisión Islámica de Melilla, Farid Abdel-Lah, y un imán de mezquita. De igual manera, estuvieron presentes los representantes de la Comunidad Hebrea, Mordejay Guahnich, y el rabino principal, junto con la comunidad Hindú, representada por Ramesh Ramchand. Todos estos líderes religiosos coincidieron en destacar su unidad y su compromiso con la preservación de la convivencia que ha caracterizado a la ciudad a lo largo de su historia.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, enfatizó la importancia de este evento al afirmar que «esto que hemos hecho hoy, que no se ha hecho nunca, es un paso importantísimo para encontrar la paz interior de todos los melillenses».
Según Imbroda, Melilla es una ciudad donde las religiones más importantes conviven con respeto a diario. Hizo hincapié en la necesidad del diálogo en lugar del enfrentamiento y de la justicia en lugar de la injusticia, ya que considera que este enfoque es la clave para encontrar la paz.
Agregó que «no puedo hablar de religión, solo quiero dar las gracias y rendir homenaje al vicario de Melilla, a la Comisión Islámica, a la Comunidad Israelita y a la Comunidad Hindú por dar una lección inconmensurable que trasciende estas paredes y llegará a todos los melillenses y al mundo entero».
A pesar de que el acto estaba programado con anterioridad al conflicto en Oriente Medio, las circunstancias recientes en Melilla lo hicieron aún más significativo. Además de los incidentes frente a la sinagoga, la ciudad fue testigo del arresto de Mustafá Maya Amaya, considerado el mayor reclutador yihadista de Europa, quien había sido condenado previamente a ocho años de prisión por liderar una red que reclutó a numerosos terroristas para unirse a organizaciones como el Estado Islámico y Al Qaeda.
Este evento, organizado por la Ciudad Autónoma de Melilla, reafirmó la importancia de la unidad y la convivencia en una ciudad donde diferentes religiones coexisten en armonía.



