El miércoles pasado 16 de marzo, Marruecos dio un nuevo golpe contra la amenaza yihadista en su país con la detención de cinco presuntos miembros del grupo terrorista Daesh. La Oficina Central de Investigaciones Judiciales (OCIJ), en coordinación conjunta en la operación con la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), ha detallado que estos radicales tenían intención de atentar contra objetivos militares, puestos oficiales y entidades bancarias, para asegurar el apoyo económico y proyección de la amenaza. Los terroristas planeaban llevar a cabo sus ataques de forma coordinada en Kenitra, Larache, Suk Sebt Uled Nema, Tarudant y Suihla.
Los detenidos tienen entre 21 y 44 años, llevaban documentos que hacían apología de la ideología de Daesh y un manual para la fabricación de explosivos. Asimismo, han sido requisados materiales y dispositivos electrónicos para el ataque.
Los arrestados están bajo custodia de la Fiscalía especializada y se continuarán las investigaciones para conocer las conexiones y posibles vínculos con células yihadistas en territorio marroquí o a nivel internacional. Recientemente, el DGST facilitó a las autoridades belgas información sobre un ciudadano marroquí sospechoso de la incitación, planificación y preparación para ataques inminentes. En este marco de colaboración contra la amenaza yihadista, España, en coordinación con la DGST, arrestó, el pasado septiembre, en Tánger a un yihadista marroquí. Posteriormente, en diciembre, se produjo otra colaboración entre los servicios de inteligencia norteamericanos y Marruecos, con la detención, al este de Rabat, de un presunto terrorista de origen marroquí que había jurado lealtad a Daesh y que planeaba atentar en el país magrebí.



