El impacto de la pandemia del COVID-19 se ha dejado notar en todos los planos y el de la inmigración irregular no podía ser menos. Como era de prever, las estadísticas oficiales del Ministerio del Interior han confirmado lo que ya se intuía: se ha produjo un importante descenso en los intentos de salto de las vallas tanto de Ceuta como de Melilla.
En concreto, se ha producido una reducción del 52% respecto al año anterior. En concreto, ha habido 353 personas que han intentado saltar las vallas frente a las 745 que lo intentaron el pasado año. Un alto descenso que se enmarca en una reducción a nivel nacional del 10%.
El contraste se da, en cambio, en el caso de Canarias, donde la llegada de inmigrantes irregulares ha aumentado un 121%, con un incremento de 1.224 personas que llegaron a las islas en 60 embarcaciones, casi el doble que las 34 contabilizadas el pasado año.
En la presentación del segundo informe del Observatorio, en el que se analizaba la cuestión de frontera de Ceuta y Melilla, el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla, coronel Antonio Sierras, ya señaló que, aunque no puede establecerse una razón causal directa, es evidente que el cierre de la frontera terrestre de la Unión Europea en el norte de Marruecos ha influido en el aumento del flujo migratorio hacia Canarias por vía marítima.


