Más de un millar de personas han accedido a Ceuta a nado durante los últimos días por las zonas fronterizas del Tarajal y Benzú. Una llegada continuada que ha incrementado la presión sobre los recursos asistenciales de la ciudad y que fue analizada por Carlos Echeverría Jesús, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, en el programa La Linterna de la Cadena COPE.
Durante su intervención, Echeverría advirtió de que la situación no debe interpretarse únicamente como un repunte provocado por el verano y las buenas condiciones del mar. A diferencia de la entrada masiva registrada en mayo de 2021, las llegadas actuales se producen mediante un “goteo” constante que se ha mantenido durante los primeros meses del año y que está generando una situación cada vez más difícil para una ciudad con recursos y territorio limitados.
El director del Observatorio recordó que Ceuta no solo constituye una frontera internacional entre España y Marruecos, sino también una frontera exterior de la Unión Europea. Por ello, defendió que el fenómeno debe abordarse desde su dimensión humanitaria, pero también desde una perspectiva política, diplomática y estratégica.
Echeverría cuestionó la actuación de Marruecos y señaló que se trata de un Estado con capacidad para controlar su territorio cuando existe voluntad política para hacerlo. Destacó, además, la llegada de ciudadanos argelinos que han atravesado territorio marroquí pese a que la frontera terrestre entre Marruecos y Argelia permanece cerrada desde 1994.
Esta circunstancia, según explicó, obliga a reflexionar sobre el grado de control que ejercen las autoridades marroquíes y sobre la posible utilización de los movimientos migratorios como instrumento de presión. En este sentido, recordó que otros países también han recurrido a la instrumentalización de personas migrantes en sus relaciones con la Unión Europea.
Carlos Echeverría defendió que España debe mantener con Marruecos una relación basada en la exigencia y la reciprocidad. A su juicio, los episodios migratorios, las dificultades para el funcionamiento de las aduanas comerciales y la posición marroquí respecto a Ceuta y Melilla muestran que la relación bilateral no puede analizarse únicamente desde los mensajes de buena vecindad.
La entrevista permitió situar nuevamente la realidad de Ceuta en el debate nacional y recordar la necesidad de combinar la atención humanitaria con una estrategia de Estado que proteja la frontera, exija responsabilidades y refuerce el papel de la ciudad como territorio español y europeo en el norte de África.



