Melilla avanza en su estrategia de diversificación económica con un proyecto de gran calado: la construcción de una terminal de cruceros que estará operativa en marzo de 2027. La iniciativa, desarrollada por la empresa mexicana ITM Group a través de su filial MDT, busca posicionar a la ciudad autónoma como un destino de referencia en las rutas internacionales del Mediterráneo.
El proyecto contempla la construcción de una terminal exclusiva para cruceros turísticos, con servicios de recepción de pasajeros, atención turística y zonas comerciales. La Autoridad Portuaria de Melilla ha otorgado a ITM una concesión de 25 años, que incluye también la rehabilitación de diez locales en el puerto deportivo Noray, muchos de ellos cerrados desde hace décadas, para convertirlos en espacios de restauración y comercios vinculados a la actividad turística.
La inversión inicial asciende a 1,8 millones de euros y se enmarca en una estrategia a largo plazo —de entre 25 y 30 años— con la que ITM Group pretende transformar el puerto de Melilla en un nodo turístico y comercial. La compañía, con amplia experiencia en la gestión de terminales en México, Honduras y República Dominicana, confía en que la ubicación estratégica y el patrimonio cultural de la ciudad atraigan cada vez a más navieras y cruceristas.
Las previsiones son ambiciosas: de los 9.000 cruceristas registrados en 2024, se espera superar los 80.000 pasajeros en 2027 y alcanzar los 150.000 en 2030. Este incremento supondrá un fuerte impulso económico para la ciudad, con impacto directo en el comercio local, la hostelería, los servicios de transporte y la creación de empleo.
El proyecto cuenta con el respaldo del Gobierno de Melilla y de la Autoridad Portuaria, que lo consideran estratégico para el futuro de la ciudad. Además, ITM Group ya trabaja en la promoción internacional de la nueva terminal en ferias especializadas, como la SeaTrade de Hamburgo, con el objetivo de cerrar acuerdos con touroperadores y navieras europeas y norteamericanas.
Desde el Observatorio de Ceuta y Melilla hemos subrayado en distintos informes la necesidad de apostar por un turismo sostenible y de calidad como vía para diversificar el modelo económico de las dos ciudades autónomas. La nueva terminal de cruceros de Melilla se inscribe en esa dirección: aprovechar la singularidad geográfica y cultural de la ciudad para atraer visitantes, generar actividad económica y reforzar su proyección europea e internacional.



