Tanger Med, la gran infraestructura portuaria al norte de Marruecos y lindante con España se ha convertido en una importante amenaza no sólo para Ceuta, cuyas instalaciones son incapaces de competir con las marroquíes, sino para el conjunto de España y de la Unión Europea.
Las capacidades desarrolladas en el puerto marroquí le convierten en una seria amenaza para Algeciras, por supuesto; también para Valencia o Barcelona, pero el resto de puertos europeos deberían de mirar con temor a un competidor que parte con una ventaja diferencial que jamás podrá equiparar alternativa alguna en el seno de la UE.
¿Por qué? Como destaca en su artículo para El Confidencial el periodista Víctor Romero, por una razón muy sencilla: Rabat ha convertido a Tanger Med en un polo de atracción para exportadores jugando, sucio pero jugando. Y lo ha hecho posicionando Tanger Med como un paraíso fiscal y laboral, algo contra lo que ningún puerto de la UE puede competir.
Porque más allá de la magnitud de las infraestructuras portuarias -bastante más modernas que las de sus competidores de la orilla europea-, Rabat ha posicionado la zona como un polo de atracción casi magnética para grandes exportadores al permitir que las empresas de las zonas francas paguen apenas un 8,75% de Impuesto de Sociedades durante los cinco primeros años. ¿Condición? Que al menos el 90% de su producto vaya dirigido a la exportación.
Si a eso se suma que la mano de obra es muchísimo más barata que a apenas 14 kilómetros de distancia, es decir, que en Europa, el atractivo es innegable para cualquier cuenta de resultados. Y no es exageración, el salario mínimo en Marruecos se fijaba hace poco en unos 240 euros al mes y todo con una semana laboral de 44 horas según la legislación, cuando en Europa es de 40 o 37 horas.


