Las autoridades marroquíes han confirmado recientemente el veto a los visados de validez limitada emitidos por los consulados españoles en Tetuán y Nador, impidiendo la entrada de trabajadores transfronterizos a Ceuta y Melilla. Esta medida afecta especialmente a aquellos que solían acceder a las ciudades autónomas con visados de corta duración para gestionar su documentación ante la Policía Nacional.
Desde el cierre unilateral de las fronteras en marzo de 2020, solo los individuos con permisos de residencia válidos y una carta de acceso firmada por las autoridades locales tienen autorización para cruzar la frontera, excluyendo así a la mayoría de los trabajadores transfronterizos. Esta situación se agrava con la imposibilidad de obtener visados de 24 horas emitidos por los consulados españoles en Tetuán y Nador, lo que dificulta aún más el acceso a las ciudades autónomas.
A pesar de las protestas, no se han registrado accesos a Ceuta y Melilla con los visados afectados en los últimos días, lo que indica la firmeza de la decisión marroquí. Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores sigue «estudiando» la situación, según declaraciones de la Delegación del Gobierno en Ceuta.
Esta restricción afecta significativamente a la movilidad laboral en las ciudades autónomas, donde antes del cierre de fronteras en 2020, miles de personas ingresaban para trabajar, especialmente en el caso de Ceuta, donde se estima que el número de transfronterizos superaba los 2.200 antes de la pandemia.
La falta de una solución inmediata para este problema plantea desafíos adicionales para los trabajadores transfronterizos y para las autoridades locales, que ven limitada la mano de obra disponible y enfrentan un futuro incierto.



