El coronel (r) Juan J. Pérez Piqueras publicaba recientemente un artículo en la Opinión de Málaga en el que analizaba la escalada armamentística que viven Marruecos y Argelia «en un marco de tiranteces como la del Sáhara Occidental».
En su análisis, el coronel Pérez Piqueras hace referencia al posicionamiento de Argelia y Rabat en el ranking que anualmente publica el Global Fire Power y que les sitúa en los puestos 23 y 55, respectivamente. Aunque Marruecos se encuentre aparentemente muy alejado de su vecino del Este, la inversión que ha venido haciendo en los últimos años en materia armamentística es muy relevante.
No en vano, el autor destaca que Argelia ha triplicado su presupuesto militar en los últimos 10 años, alcanzando actualmente el 5,25% del PIB, mientras que Marruecos se sitúa ya en el 3,2%. Lejos queda España, que de acuerdo con datos de la OTAN invirtió el 1,16% del PIB en 2020, aunque las estimaciones es que alcance el 2% en 2024.
Sea como fuere, Rabat y Argel son dos potencias con intereses comunes: el control del Magreb, una zona especialmente caliente con la expansión del yihadismo por el Sahel, y la lucha contra el islamismo radical, algo en lo que coinciden ambos países.
Desde que se produjo el proceso de descolonización Rabat y Argel han chocado y mantienen un conflicto enconado que va más allá del Sáhara Occidental. Aunque este último capítulo es el más conocido y de más actualidad por los pasos logrados por Marruecos al conseguir el apoyo explícito de la Administración Trump a sus aspiraciones sobre la zona, han reavivado la atención sobre la zona.
Es en este contexto, junto al de la inestabilidad de ambos gobiernos, que tiene dificultades para responder a las demandas de apertura y crecimiento que abandera la población joven de estos países, en el que hay que entender la importancia que tienen ambos países para Europa, máxime teniendo en cuenta que Marruecos en concreto es frontera directa de la UE a través de Ceuta y Melilla.


