El Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, Josep Borrell, se reunió la semana pasada con el jefe del Gobierno marroquí, Aziz Akhannouch, y con el ministro de exteriores, Nasser Bourita, durante la celebración de una visita oficial de dos días al Reino de Marruecos, con el objetivo de asentar y escenificar las ambiciones de ambos socios por lograr un renovado clima de cordialidad y confianza. Josep Borrell y Nasser Bourita ya se reunieron el pasado mes de septiembre en la ciudad de Nueva York, un encuentro en el que afirmaron su «voluntad recíproca de profundizar el diálogo y la cooperación, en el marco de la asociación estratégica entre la Unión Europea y Marruecos».
Tras la celebración de esta cumbre, Josep Borrell ha afirmado que las relaciones de Bruselas con el país árabe son «sólidas y estratégicas», y ha apuntado a unos lazos de unión basados en «acciones concretas» de especial importancia ante «los tiempos difíciles a los que Europa debe hacer frente en la actualidad».
La visita ha estado enmarcada en la Declaración Política Conjunta que ambas potencias adoptaron en 2019, que definía una «Asociación Euro-marroquí para la Prosperidad Compartida» e institucionalizaba y promovía la regularidad de contactos entre Marruecos y los Veintisiete.
En rueda de prensa conjunta, en la que han participado el Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de los Veintisiete y el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, Borrell ha afirmado que la asociación entre ambas potencias debe seguir desarrollándose para «pasar de las palabras a los hechos», animando a ambos actores a cumplir los compromisos y trabajar con una visión más ambiciosa para que las letras escritas sobre el papel se conviertan en algo que los ciudadanos puedan percibir en su día a día.
Tras finalizar el encuentro, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino de Marruecos ha indicado los principales asuntos abordados: La firma de la Asociación Verde; la ejecución del Plan Económico incluido en la Nueva Agenda para el Mediterráneo, que incluye proyectos de transformación digital, transición y seguridad energética, agricultura, desarrollo sostenible y economía resiliente; o la cooperación para el control de la seguridad en las fronteras.
La cuestión del Sáhara
Este encuentro se produjo tras haber sido pospuesta una cita de similares características, que estaba programada para el pasado mes de agosto, tras haber insinuado Borrell su posición favorable a la celebración de una consulta al pueblo saharaui sobre la soberanía del territorio del Sáhara durante el transcurso de una entrevista para la televisión pública. Estas declaraciones no sentaron nada bien al Reino de Marruecos y tras calificarlas de «inapropiadas», decidió escenificar su enfado mediante la cancelación del encuentro programado para el pasado verano, hasta que se descongestionases las relaciones entre ambas partes. Tras este episodio de ligera tensión, Borrell ha concluido tras el encuentro: «Consideramos que Marruecos es nuestro socio más dinámico y cercano».
La cuestión del Sáhara Occidental es de gran importancia para la agenda marroquí, que realiza enormes esfuerzos diplomáticos para transmitir sus decisiones en política exterior ante la cuestión del Sáhara. Por su parte, Josep Borrell parece haber acercado su parecer sobre la cuestión del Sáhara a la resolución marroquí, pues ha valorado positivamente las labores del enviado especial al territorio, Staffan de Mistura, para encontrar «una solución justa, realista, pragmática, sostenible y mutuamente aceptable».
Las acusaciones sin rostro de Nasser Bourita
El comunicado oficial elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí tras el encuentro recoge las numerosas suspicacias ante supuestas presiones a Marruecos por parte de supuestos actores políticos y mediáticos a los que el ministro de exteriores marroquí no supo poner rostro.
De esta forma, afirmó que la asociación entre Marruecos y la Unión Europea está sometida al «acoso» y el «ataque mediático», que emana «de personas y estructuras molestas por este Marruecos que se libera y que se proyecta sin complejos en su entorno geopolítico africano y árabe». Bourita afirmó que «estos ataques en el seno de las instituciones europeas son orientados y son el resultado de cálculos y de una voluntad de perjudicar la asociación Marruecos-UE».
«La asociación Marruecos-UE se enfrenta a un continuo acoso jurídico y a repetidos ataques mediáticos”, subrayó el ministro, señalando que la asociación entre Rabat y Bruselas debe ser “inmunizada y protegida».
Fotografía: Twitter @JosepBorrellF



