Como nos recuerda El Faro de Melilla, El 19 de marzo de 1775, tras casi tres meses de asedio ininterrumpido, el Sultán levantó el sitio de la ciudad. Durante estos días de bombardeos constantes, la ciudad fue devastada, pero también sirvieron para que el mariscal John Sherlock reflexionara sobre su larga carrera al servicio de la corona española. A lo largo de 56 años, Sherlock luchó bajo cinco monarcas españoles, desde Felipe V hasta Carlos III, siendo testigo de numerosas campañas en diversos frentes de guerra.
Sherlock, de origen irlandés, rememora su infancia en su natal Irlanda, evocando paisajes como los de Waterford. Su vida cambió cuando, a los 14 años, abandonó su país tras la caída de la causa jacobina y se unió al servicio militar español. A lo largo de su carrera, sirvió en diversas campañas y batallas, desde Gibraltar en 1727 hasta los frentes de Orán, Extremadura, Argelia, el Genovesado, Portugal y, finalmente, Melilla.
En 1774, Sherlock fue enviado a Melilla por orden de Carlos III, quien había decidido reforzar la defensa de la plaza. A su llegada, encontró una ciudad en condiciones precarias, con una guarnición reducida y una artillería obsoleta. El mariscal organizó la defensa, reforzando las fortificaciones y acondicionando las galerías para resistir las minas enemigas. En diciembre de 1774, cuando el Sultán presentó su ultimátum, Sherlock respondió con firmeza, asegurando que defendería la plaza hasta la última gota de sangre.
El Sitio de Melilla comenzó con un asedio feroz que duró 110 días, durante los cuales la ciudad recibió más de 12,000 proyectiles desde las posiciones enemigas. A pesar de las dificultades, la defensa española fue tenaz y ejemplar, y el sitio culminó con el levantamiento de las fuerzas moras.
El testimonio de Sherlock es una reflexión sobre su vida como soldado, marcada por la lealtad a la corona española y el sacrificio personal. Su carrera está marcada por la lucha constante, la pérdida de familiares en combate y la dedicación a una causa mayor. En sus memorias, también se hace referencia a las experiencias de otros combatientes, como el capitán Francisco de Miranda, y se menciona la valiosa documentación disponible en los archivos militares de Melilla y Segovia.



