Madrid y Rabat se disponen a entablar una nueva relación, en la que el Gobierno de España quiere blindar Ceuta y Melilla, aun conocedor de que la reivindicación de estos territorios es para Mohamed VI una causa nacional y que la reclamación de las dos ciudades autónomas es el siguiente paso de la monarquía alauí, una vez que logre desatascar el conflicto territorial del Sáhara.
Moncloa busca actualmente la garantía de que Marruecos no volverá a perder e control, controlará las fronteras y no cerrará su espacio aéreo, como hizo en marzo de este año. Quiere además la seguridad de que actuará con respeto y confianza, buscando en el beneficio mutuo, como ya sucede con los países vecinos de Francia y Portugal; una convivencia pacífica. A pesar de esta buena relación, España deja claro que sus intereses nacionales no van a cambiar, como recoge el análisis de Marisol Hernández en El Periódico de España.
Para contribuir a la estabilización de la situación, Madrid está dispuesta a desarrollar más sus lazos con Marruecos, hasta el punto de que se apunta a la creación de una región económica Marruecos-España y que esta situación favorable distiende la relación entre Ceuta y Melilla con el conflicto del Sáhara. El Gobierno actualmente niega un cambio de postura en este asunto, pero distintos analistas apuntan ya, precisamente a un blindaje de las ciudades autónomas a cambio de que España flexibilice su planteamiento en el Sáhara.
El nombramiento de Staffan de Mistura como nuevo enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental abre un proceso clave, en un momento en que España tiene voluntad de exhibir su sintonía con Marruecos y de que le haya ayudado incluso en sus contenciosos jurídicos con el Sáhara en la UE.


