Con motivo del Día de Ceuta, que se celebra el 2 de septiembre, el Observatorio de Ceuta y Melilla plantea diez medidas para reforzar la seguridad, la prosperidad y el futuro de una ciudad estratégica para España y para Europa.
Los acontecimientos de las últimas semanas han vuelto a situar a Ceuta en el centro de la atención nacional y han puesto de manifiesto algunas de las vulnerabilidades que el Observatorio viene señalando desde hace años. La prioridad inmediata debe ser recuperar plenamente la normalidad y garantizar la seguridad. Pero la respuesta no puede terminar ahí.
Ceuta necesita superar una dinámica en la que buena parte de la atención política e institucional se concentra en la ciudad cuando se produce una crisis para disminuir posteriormente. Su posición geográfica, su condición de frontera exterior de la Unión Europea y sus características económicas y sociales exigen una estrategia sostenida en el tiempo.
Seguridad, presencia del Estado, integración europea, relación con Marruecos, desarrollo económico y cohesión social forman parte de una misma realidad. Actuar sobre estas dimensiones de manera coordinada permitiría reducir vulnerabilidades y, al mismo tiempo, aprovechar mejor las oportunidades de Ceuta.
Aunque las medidas que se presentan a continuación toman como referencia inmediata la situación de Ceuta, los desafíos descritos no afectan exclusivamente a esta ciudad. Melilla y los demás territorios españoles en el norte de África comparten vulnerabilidades vinculadas a su posición geográfica, la protección de las fronteras, la relación con Marruecos y su anclaje nacional y europeo. Buena parte de las propuestas planteadas son, por tanto, extensibles al conjunto de estos territorios.
Estas son las diez medidas que propone el Observatorio:
1 · Reforzar y modernizar la frontera
Ceuta constituye una frontera exterior de España y de la Unión Europea en el norte de África. Su protección debe ser, por tanto, una responsabilidad prioritaria del Estado y contar también con una mayor implicación europea.
Es necesario reforzar y modernizar las infraestructuras fronterizas de El Tarajal y Benzú y dotarlas de medios humanos, tecnológicos y operativos suficientes. La experiencia reciente demuestra además la importancia de disponer de capacidad de anticipación para detectar situaciones de especial presión y responder antes de que alcancen dimensiones difíciles de gestionar.
La protección de la frontera debe ser permanente, visible y creíble y estar dimensionada de acuerdo con su importancia estratégica.
2 · Mejorar la respuesta ante crisis fronterizas
La experiencia acumulada en Ceuta aconseja establecer mecanismos específicos de actuación ante episodios excepcionales de presión fronteriza o entradas irregulares masivas.
Es necesario contar con protocolos previamente definidos que mejoren la coordinación entre las distintas administraciones y clarifiquen los procedimientos operativos y jurídicos que deben aplicarse en cada situación, incluyendo aquellas cuestiones que requieren una respuesta especialmente compleja, como la atención a menores.
El objetivo debe ser reducir los tiempos de reacción, mantener el control de la situación y recuperar cuanto antes la normalidad, evitando que una emergencia puntual termine condicionando durante meses la vida de la ciudad.
3 · Garantizar una presencia estable del Estado
La presencia del Estado en Ceuta no puede depender de la existencia de una crisis. Su posición estratégica exige mantener de forma permanente capacidades policiales, militares y administrativas suficientes.
Esta presencia cumple una doble función. Por una parte, proporciona capacidad de prevención y respuesta. Por otra, transmite a los ciudadanos un compromiso visible y continuado del conjunto de España con la seguridad y estabilidad de Ceuta.
Los refuerzos extraordinarios pueden resultar necesarios ante determinadas circunstancias, pero deben apoyarse sobre unas capacidades estructurales adecuadas y dimensionadas de acuerdo con las necesidades de la ciudad.
4 · Aprobar una estrategia de Estado para Ceuta
Ceuta necesita una estrategia a medio y largo plazo que trascienda las respuestas adoptadas después de cada crisis y permita abordar de manera conjunta sus principales desafíos.
Seguridad, infraestructuras, desarrollo económico, conectividad y servicios públicos no pueden plantearse como políticas independientes. Deben formar parte de una estrategia común con objetivos concretos, inversiones identificadas, responsables, calendario de ejecución e instrumentos para evaluar sus resultados.
Una política de Estado permitiría además ofrecer mayor certidumbre a ciudadanos, empresas e inversores y reducir algunas de las vulnerabilidades estructurales que condicionan el desarrollo de la ciudad.
5 · Proteger la cohesión y la convivencia
La convivencia entre comunidades constituye uno de los principales activos de Ceuta. Su diversidad cultural y religiosa forma parte de la identidad de la ciudad y representa un modelo que debe ser protegido especialmente en momentos de tensión.
La unidad institucional y social mostrada ante situaciones difíciles debe servir como punto de partida para reforzar las políticas educativas, sociales y culturales que favorecen la convivencia y el sentimiento de pertenencia común.
Preservar esta cohesión no es únicamente una cuestión social. Es también un elemento esencial para la estabilidad y el futuro de Ceuta.
6 · Replantear la relación con Marruecos sobre la base de la reciprocidad
España necesita mantener una relación estable y constructiva con Marruecos. La cooperación entre ambos países es necesaria en numerosos ámbitos y responde a intereses compartidos. Pero esa relación debe sustentarse en reglas claras.
El respeto institucional, el cumplimiento efectivo de los compromisos adquiridos, la buena vecindad y la reciprocidad deben constituir principios básicos de la relación bilateral.
La voluntad de cooperación debe ser compatible con una defensa clara de la integridad territorial y de los intereses españoles y europeos. Las actuaciones que contravengan esos principios deben tener consecuencias en el marco de la relación bilateral y también ser adecuadamente comprendidas por los socios europeos de España.
7 · Reforzar el anclaje europeo de Ceuta
La condición europea de Ceuta debe tener una traducción institucional y práctica mucho más visible.
Ese anclaje no debe limitarse únicamente a las instituciones de la Unión Europea. Ceuta dispone de distintos marcos y organismos europeos en los que puede reforzar su presencia y proyección, desde las instituciones y programas comunitarios hasta organizaciones como el Consejo de Europa y otros espacios de cooperación continental.
Es necesario incrementar la participación de la ciudad en instituciones, programas, redes, iniciativas y fondos europeos. La presencia de Ceuta en el Comité Europeo de las Regiones debe aprovecharse para seguir ampliando estos vínculos y situar las particularidades de la ciudad en las distintas agendas europeas.
Este anclaje institucional debería acompañarse además de una mayor presencia europea sobre el terreno. La participación de organismos, agencias y proyectos europeos —incluida una mayor implicación de Frontex cuando corresponda— contribuiría a reforzar de forma tangible la dimensión europea de Ceuta y su condición de frontera exterior de la Unión Europea.
8 · Crear un mecanismo de seguimiento y rendición de cuentas
Las crisis generan habitualmente anuncios, planes e inversiones. El riesgo es que parte de ese impulso desaparezca cuando disminuye la atención política y mediática.
Por ello, el Observatorio propone establecer un mecanismo periódico de seguimiento de los compromisos asumidos con Ceuta por las distintas administraciones. Los principales planes e inversiones deberían contar con objetivos, responsables, plazos e indicadores que permitan conocer públicamente su grado de ejecución.
La rendición de cuentas contribuiría a dar continuidad a las políticas, identificar retrasos y evitar que medidas consideradas prioritarias vuelvan a quedar pendientes hasta la siguiente crisis.
9 · Impulsar un nuevo modelo económico
Ceuta debe continuar avanzando hacia un modelo económico más diversificado, competitivo y menos vulnerable a los cambios en la relación fronteriza con Marruecos.
La ciudad dispone de activos que pueden aprovecharse mejor. Su régimen fiscal, su posición geográfica y su potencial en sectores como la economía digital, la logística, la tecnología y el turismo ofrecen oportunidades para atraer empresas e inversión y generar empleo.
El objetivo debe ser convertir las singularidades de Ceuta en ventajas competitivas y crear un entorno atractivo para la implantación de nuevas actividades económicas, reduciendo progresivamente dependencias que han condicionado tradicionalmente su desarrollo.
10 · Potenciar el puerto, la universidad, la investigación y los servicios públicos
La transformación económica de Ceuta debe acompañarse del fortalecimiento de las infraestructuras y servicios que determinan su capacidad para competir, atraer inversión y retener talento.
El puerto constituye uno de los principales activos estratégicos de la ciudad y debe seguir avanzando en su modernización y aprovechamiento logístico, comercial y turístico. Al mismo tiempo, ampliar la oferta universitaria y las actividades de investigación puede contribuir a generar conocimiento, atraer población y crear nuevas oportunidades.
Todo ello debe ir acompañado de mejoras en servicios públicos esenciales, especialmente educación y sanidad. Desarrollo económico, conocimiento, infraestructuras y calidad de vida deben entenderse como elementos complementarios de una misma estrategia.
Una política a largo plazo para Ceuta
Ceuta no puede ocupar la agenda nacional y europea únicamente cuando surge una crisis. Su posición geográfica y estratégica exige una atención permanente y una política capaz de combinar seguridad y desarrollo, presencia nacional e integración europea.
La respuesta a las vulnerabilidades actuales debe servir también para acelerar las transformaciones pendientes. Proteger mejor la frontera, reforzar la presencia del Estado y de Europa, consolidar la convivencia, establecer una relación exigente y constructiva con Marruecos y generar nuevas oportunidades económicas forman parte de una misma agenda.
Estas diez medidas plantean una hoja de ruta concreta para avanzar hacia una Ceuta más segura, cohesionada y próspera y con un anclaje nacional y europeo cada vez más sólido.



