El asalto del pasado viernes a la valla de Melilla se ha saldado con 27 muertos, según han afirmado hasta cuatro organizaciones de defensa de los Derechos Humanos. Por su parte, el Gobierno de Marruecos informó en la tarde del viernes de que cinco inmigrantes habían muerto en el asalto, arrastrados por la multitud en una avalancha o bien al caer de un muro, y otros 76 resultado heridos, 13 de ellos de gravedad; sin embargo, unas horas más tarde admitió que el número de fallecidos ascencía a 18.
En el lado español, el Gobierno informó de que 133 personas de origen subsahariano consiguieron acceder a Melilla. Además, hay 49 agentes de la Guardia Civil y 57 inmigrantes heridos, de los cuales tres tuvieron que ser trasladados al Hospital Comarcal de Melilla, según han informado las autoridades españolas. Fuentes de la Delegación del Gobierno en Melilla han informado de que las lesiones que han sufrido los guardias civiles son de carácter leve, salvo complicación. Además, cuatro vehículos han sufrido daños en carrocería y rotura de lunas por el lanzamiento de piedras.
El intento de cruzar la valla comenzó pasadas las seis de la mañana, cuando alrededor de 2.000 personas de origen subsahariano empezaron a aproximarse a la frontera y se encontraron con un amplio dispositivo montado por Marruecos. A pesar de los esfuerzos de los agentes marroquíes, dos horas después unos 500 subsaharianos consiguieron llegar a la valla y rompieron con una cizalla una puerta de acceso, tras lo cual comenzaron a entrar a Melilla. Según la Delegación del Gobierno de la ciudad, 133 de ellos lo consiguieron.
A raíz de lo sucedido el pasado viernes, la asociación profesional de la Guardia Civil JUCIL ha pedido que el Ejército participe en el control de la frontera sur. pues no hay suficientes agentes para contener «las avalanchas de personas» que intentan entrar en la ciudad autónoma; también ha pedido materiales antidisturbios adecuados para evitar que los agentes resulten heridos y para que puedan realizar mejor sus tareas de contención.
Esta entrada masiva se ha producido apenas dos meses después del histórico cambio de posición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre el Sáhara Occidental, y que provocó la normalización de las relaciones entre España y Marruecos, y pocos días antes de la cumbre de la OTAN en Madrid, en la que se espera que España plantee que la Alianza Atlántica garantice la seguridad de Ceuta y Melilla ante las «amenazas del flanco sur».
Foto: Javier Bernardo



