El 14 de marzo de 1995, Ceuta y Melilla alcanzaron el estatus de «ciudades autónomas», un hito en su historia que marcó el resultado de años de luchas sociales y políticas. Sin embargo, 30 años después, el debate sobre el alcance de esa autonomía y las posibilidades de ampliarla siguen siendo tema de discusión.
Como se recuerda en Ceuta Actualidad, la lucha por la autonomía en Ceuta comenzó años antes, en 1986, cuando la ciudad vivió una de las manifestaciones más importantes de su historia. En mayo de ese año, alrededor de 20.000 personas se movilizaron para exigir un verdadero estatuto de autonomía. Esta protesta fue respaldada por una amplia campaña de concienciación que incluyó la recolección de miles de firmas y una huelga general con un apoyo cercano al 95%. En esa ocasión, el alcalde de la ciudad, Aurelio Puya, lideró la manifestación que culminó en una serie de críticas al gobierno central, pidiendo una integración clara y plena de Ceuta en el Estado español, con un estatuto que reflejara su identidad y necesidades.
Pese al gran clamor popular, fue necesario esperar casi una década hasta que, en 1995, la Ley Orgánica que otorgó el estatus de «ciudad autónoma» a Ceuta y Melilla fue finalmente publicada en el Boletín Oficial del Estado. No obstante, este marco de autogobierno no se equiparaba al de las comunidades autónomas.
La figura de «ciudad autónoma», que no está contemplada en la Constitución Española, sigue siendo vista por muchos como una excepción dentro del marco constitucional. Con el paso del tiempo, los debates sobre la ampliación de competencias han continuado, aunque de manera diferente en cada ciudad. Mientras en Melilla se ha barajado la opción de convertir la ciudad en una comunidad autónoma, en Ceuta el debate ha sido menos claro.



