Después de las jornadas europeas celebradas el pasado 12 de noviembre en Ceuta bajo el título Mas Ceuta, Más España, Más Europa, esta semana se ha celebrado en Melilla un encuentro bajo el título, Una visión de Europa desde el Norte de África. Dos jornadas enmarcadas en la Conferencia sobre el futuro de Europa, que han servido para destacar aquellos aspectos comunes que existen entre ambas ciudades y también para plantear el abordaje de expectativas y retos compartidos.
Tras la celebración de estos dos encuentros, en los que han participado Dunia Almansouri, consejera de Hacienda, Empleo y Comercio de Melilla, Alberto Gaitán, consejero de Sanidad, Consumo y Gobernación de Ceuta, Guillermo Martínez, de Procesa, y Francisco Pérez Hita, director General de Asuntos Generales de la Ciudad, el Gobierno de la Ciudad de Ceuta ha dado a conocer las conclusiones de ambas jornadas, que han puesto de manifiesto “cómo los condicionantes estructurales de ambas ciudades justifican la necesidad de que dispongan de un tratamiento y una consideración especial por parte de las instituciones comunitarias”.
La primera de las conclusiones es, para el Ejecutivo de Ceuta, la necesidad de revisión del tránsito fronterizo, con la finalidad de hacer compatibles tanto un control exhaustivo en el paso de personas con el mantenimiento de unas relaciones fluidas en el espacio transfronterizo. Igualmente, se considera pertinente estudiar la posibilidad de que las dos ciudades sean consideradas zona fronteriza europea, permitiendo el retorno automático de todos los ciudadanos no comunitarios en situación irregular y, en el ámbito de la inmigración, definir una política común en materia de inmigración que establezca los parámetros básicos en el tratamiento de la misma y que contemple las especificidades de Ceuta y Melilla.
Por otra parte, en el marco de las relaciones de buena vecindad con Marruecos, queda patente la oportunidad de establecer zonas de prosperidad compartida, que faciliten y agilicen, entre otras cosas, el tránsito transfronterizo de personas por razones sociales, culturales, turísticas, laborales, educativas o económicas.
En lo que respecta a la Unión Aduanera, la conclusión pasa por la integración, siempre que quede garantizada la vigencia del Régimen Económico y Fiscal Especial que, por otra parte, debe actualizarse al objeto de adecuarlo a los requerimientos de los sectores y actividades con potencial de crecimiento y que deben dar contenido al pretendido y necesario nuevo modelo económico de Ceuta y Melilla.
Por último, se considera necesario definir un nuevo estatus en la Unión Europea, que, sin alcanzar la denominación de región ultraperiférica, contemple las especificidades de Ceuta y Melilla como fronteras exteriores de Europa en el continente africano. Además de ello, solicitar una mayor presencia de las instituciones comunitarias, con organismos del rango de un observatorio europeo para la migración o un centro europeo de formación y especialización de agentes FRONTEX, por ejemplo. De igual modo, se considera interesante contar con representación propia en el Comité de las Regiones, aprovechando en su caso las vacantes ocasionadas tras la salida del Reino Unido.


