La creación de un Observatorio de Ceuta y Melilla es una necesidad que desde hace años analistas y estudiosos, funcionarios y, en general, personas interesadas por el devenir de ambas localidades españolas, y en particular ciudadanos de las mismas, echaban de menos. Y ello es así, aunque pueda sorprender a muchos, tanto por el amplio desconocimiento que sobre las mismas existe entre la opinión pública española, como por las ideas peligrosamente equivocadas que anidan en algunos círculos. Territorio nacional español —como también los Peñones de Vélez, de la Gomera y de Alhucemas, así como las Islas Chafarinas— situado en el norte de África y limítrofe con Marruecos, debe de ser conocido, puesto en valor y protegido, algo a lo que contribuirá un mayor conocimiento de estos territorios. Esta es la principal tarea del Observatorio que ahora se crea.
El primer informe del Observatorio de Ceuta y Melilla, que nace en el seno del Instituto de Seguridad y Cultura, ofrece al lector un análisis doble, centrado en la hoy y siempre delicada dimensión económica de ambas ciudades, que dos expertos con larga experiencia en la materia nos ofrecen.
El análisis describe que Ceuta y Melilla son Ciudades Autónomas, ente administrativo híbrido entre Ayuntamiento y Comunidad Autónoma, y que ambas son distantes y distintas entre sí. Pero también que tienen en común el ser fronterizas con Marruecos y que los cambios dramáticos introducidos por este vecino en su política en relación con estas ciudades desde hace ahora un año están provocando una situación límite que exige rápidas respuestas adaptadas a cada una por separado. También pone de relieve que, teniendo las Administraciones Públicas un enorme peso en ambas ciudades, se hace necesaria y urgente, aunque pueda parecer paradójico, una mayor presencia del Estado en ellas.
El escenario de cambio que hoy vivimos hace más urgente que nunca el prestar la atención que merecen estos territorios, que son españoles pero que también forman parte de un marco más amplio que es la Unión Europea, explorando sus potencialidades y reduciendo sus carencias. Si durante años se ha echado de menos la existencia de un Observatorio de Ceuta y Melilla, podemos felicitarnos por el hecho de su nacimiento como herramienta eficaz para dar respuesta a los múltiples -desafíos que ambas ciudades tienen por delante.


