Ceuta ha vuelto a situar en el centro del debate público la necesidad de repensar su modelo de ciudad. Lo ha hecho a través de una jornada organizada por la Confederación de Empresarios de Ceuta, celebrada en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez, en la que se presentó el Proyecto de Planificación Estratégica para la ciudad y se compartió la experiencia de Málaga como referencia de transformación a largo plazo.
El acto contó con una amplia representación institucional, política y social, y estuvo conducido por la presidenta de la CECE, Arantxa Campos, quien subrayó la importancia de “planificar un futuro conjunto” y de definir, como ciudad, qué quiere ser Ceuta en los próximos años. Una reflexión que conectó desde el inicio con el mensaje central de la jornada: la planificación estratégica como herramienta para ordenar prioridades, generar consensos y avanzar con una visión compartida.
La ponencia principal corrió a cargo de María del Carmen García Peña, directora gerente de la Fundación CIEDES, entidad que ha acompañado durante décadas el proceso de transformación socioeconómica de Málaga. García Peña animó a Ceuta a “dar un salto cualitativo” y a cuestionar un modelo de crecimiento basado en condiciones que, en muchos casos, ya no existen.
Lejos de una visión estrictamente económica, la experta defendió un enfoque integral del desarrollo urbano, que incorpore dimensiones sociales, ambientales, culturales y de gobernanza. En ese sentido, insistió en la importancia de analizar cada proyecto desde una perspectiva de 360 grados y de anclar cualquier estrategia en la identidad y las singularidades del territorio. “El desarrollo no es solo atraer industria; es decidir qué ciudad queremos ser y cómo queremos vivir en ella”, vino a resumir.
Durante su intervención, García Peña también puso el acento en algunos de los retos estructurales de Ceuta, como los elevados niveles de vulnerabilidad social, y en la necesidad de definir con claridad el rumbo colectivo para aplicar políticas coherentes y sostenidas en el tiempo. Subrayó, además, que la planificación estratégica debe combinar objetivos a corto, medio y largo plazo, evitando caer en visiones excesivamente diferidas que nunca llegan a materializarse.
Uno de los mensajes más relevantes de la jornada fue la reivindicación de las limitaciones territoriales de Ceuta como una oportunidad, y no como un obstáculo. En este punto, la conectividad y la tecnología aparecieron como vectores clave de futuro, especialmente para las nuevas generaciones. En un contexto de trabajo cada vez más deslocalizado, la ciudad puede aspirar a integrarse en dinámicas económicas globales sin necesidad de grandes infraestructuras industriales.
Finalmente, la ponente insistió en el carácter necesariamente participativo de cualquier proceso de planificación estratégica. La construcción de una hoja de ruta compartida exige la implicación de instituciones, tejido empresarial, agentes sociales y ciudadanía, en un ejercicio de corresponsabilidad que refuerce la cohesión y la confianza colectiva.
La iniciativa impulsada por la CECE se presenta así como un primer paso para abrir un debate de fondo sobre el futuro de Ceuta. Un debate que conecta con una idea recurrente en los trabajos del Observatorio de Ceuta y Melilla: la necesidad de pensar la ciudad desde una visión estratégica, realista y ambiciosa, capaz de transformar los desafíos estructurales en oportunidades de desarrollo sostenible y de mejora de la calidad de vida.



