”El Faro de Melilla” se hace eco de la tribuna de Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, en el ABC, donde expresó sus dudas sobre la posibilidad de que Marruecos abra finalmente las aduanas de las ciudades autónomas. Según Echeverría, lo que parece ser un paso hacia la apertura de las aduanas es, en realidad, una estrategia de distracción por parte del vecino marroquí, que está acostumbrado a usar tácticas híbridas para retrasar cualquier avance.
En el artículo publicado en el diario ABC el 20 de enero, Echeverría subraya que Marruecos emplea estas estrategias para generar expectativas falsas, sobre todo en Ceuta, donde se había creado la ilusión de una relación comercial fluida entre ambos países. Esta manipulación, según el experto, tiene como objetivo dividir a las dos ciudades autónomas y crear una situación compleja que no beneficia a nadie. «Se trata de una vecindad atípica, llena de dificultades, que no funciona», afirma Echeverría.
Uno de los puntos más críticos que señala el experto es la situación de los trabajadores transfronterizos, muchos de los cuales aún carecen de la documentación adecuada. Esta situación, en su opinión, forma parte de una estrategia mayor para mantener a Ceuta y Melilla en una posición de dependencia y vulnerabilidad.
Echeverría también menciona la posibilidad de que, si las aduanas se abren, Marruecos imponga condiciones extremadamente estrictas, como limitar el paso de camiones a un solo vehículo por dirección, solo de lunes a viernes. «Eso no es una aduana, es una situación anómala», afirma, criticando la postura pasiva de España ante esta situación. En su opinión, el Ejecutivo español debería adoptar una postura más firme y evitar seguir «alimentando» las expectativas de una relación que, según él, no es ni mucho menos «espléndida».
El experto concluye que, en lugar de seguir centrando esfuerzos en una frontera sur problemática, España debería explorar otras vías de desarrollo; Ceuta y Melilla deben mirar al norte para que no dependan de la relación con Marruecos. De este modo, se evitaría un gasto inútil de ”ilusión, tiempo y esfuerzo”, y se abrirían nuevas oportunidades de progreso para Ceuta y Melilla.



