En su entrevista a El Foco – El Español, Carlos Echevarría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla ofrece su opinión sobre el episodio vivido en Melilla el 24 de junio de 2020 y sus consecuencias en las relaciones entre España y Marruecos.
A lo largo de la entrevista el director del Observatorio de Ceuta y Melilla ha expresado, no solo su dolor y tristeza con respecto a este dramático incidente, si no también su enfado. Echevarría ha argumentado que a menos conocimiento de la situación y a políticas blandas y dubitativas por parte de España y de la Unión Europea, más probabilidades hay de que escenarios como el de Melilla se repitan; y en este sentido el objetivo del Observatorio de Ceuta y Melilla es despertar las conciencias de los españoles y del resto de la Unión Europea sobre este asunto.
En este sentido, Echeverría ha resaltado este suceso como un “incidente dramático en una frontera internacional que, aunque Marruecos diga no reconocer, quienes sí la consideramos propia – España y la Unión Europea – tenemos la obligación de mantenerla y de asegurarla”. El director ha destacado la importancia de Bruselas en este asunto ahora que arranca la presidencia española de la UE, y ha insistido en que “es el momento de tener más capacidad de presionar a Marruecos para que se comporte como debería con un Estado moderno y en términos de buena vecindad”.
Sobre esa buena vecindad, Echevarría ha recordado que hubo un momento de mejores relaciones entre España y nuestros vecinos del sur. Sin embargo, el Marruecos del último lustro es más ambicioso; y en relación con España y Argelia ha desarrollado, en tiempos recientes, una política exterior incisiva y agresiva en la medida en que tiene reclamaciones territoriales con respecto a ambos países.
Esas reclamaciones son las que, según el analista, el gobierno español pensó que terminarían cuando España concediera a Marruecos la autonomía sobre el Sáhara Occidental, pero no fue así: “eso no implica que iba a renunciar a esas aspiraciones que tiene con respecto a Ceuta y Melilla. Ahí el problema estaría en el gobierno español porque si ha creído que Marruecos había olvidado esas aspiraciones porque conoce y evalúa mal a Marruecos”.
También, desde su punto de vista, las cesiones con Marruecos debilitan a Ceuta y Melilla; ya que al hacer concesiones tan importantes como renunciar a una política coherente que se ha mantenido durante décadas en relación con el Sáhara Occidental, lo que se demuestra es debilidad; porque es una concesión que se hace esperando que se resuelvan algunos problemas y Marruecos esto lo sabe. Echevarría explica que muchos piensan que se hizo bien, sin embargo, la realidad es que “eso es pan para hoy y hambre para mañana”; y califica a la concesión del Sáhara como un bandazo del gobierno de España que sobraba, y como un error que se paga claro, aunque añade a su declaración que es algo que puede corregirse, que no es irreversible.
Carlos Echevarría ha querido subrayar que desde el Observatorio de Ceuta y Melilla llaman a tener muy claro cuáles son los intereses de España en relación con esa dimensión de la frontera sur para, “una vez inventariados los intereses, inventariar las amenazas que contra esos intereses se han planteado y se pueden platear, y diseñar una estrategia con los medios necesarios”. El analista ha insistido en llegar a ese planteamiento claro por parte del único país de la Unión Europea que tiene fronteras exteriores con África y como vecino a un Marruecos que reivindica territorios que son españoles y comunitarios.
Asimismo, Echevarría ha expresado la importancia de un marco de correlación entre nuestro país y Marruecos, que sea mucho más sólido por coherente con los intereses españoles. O España comienza a tomarse en serio su propia defensa y sus intereses nacionales y a no derivar todo en Estados Unidos y en la Unión Europea, o “ni Bruselas ni Washington nos tomarán enserio”.
Al final de la entrevista, Carlos Echevarría ha asegurado que un año después de la tragedia de Melilla se debería dar respuestas a las víctimas, muchas anónimas, y a aquellas preguntas que no se responden en su totalidad debido, sobre todo, a esa mala vecindad persistente y que alimenta en buena medida Marruecos. Asimismo, ha insistido en que a la hora de repartir culpas hay que ser cuidoso, y, aunque no se puede dejar de ser exigente con las autoridades, “no podemos perder de vista que hay otra parte que pertenece a otro mundo y que actúa de otra manera”.
Pueden acceder a la entrevista completa a través del siguiente enlace.



