Puede resultar difícil incluir en la memoria histórica una pequeña contienda entre una mitad de siglo de grandes enfrentamientos bélicos. Cuando pensamos en las guerras del siglo pasado resuenan las mundiales o la Guerra Civil española. En la historia de España tienen además hubo episodios oscuros que marcaron incluso generaciones, como el llamado Desastre del 98. Sin embargo, la memoria, y hasta cierto punto la historia, ha dejado hasta cierto punto de lado un episodio de gran relevancia militar, social y política: el llamado desastre de Annual, del que este 21 de julio se cumplen 100 años.
Los militares españoles tenían como objetivo asegurar el valle del Rif, la zona con más recursos del protectorado de Marruecos que había obtenido España tras un reparto con Francia. El ejército partió de Melilla y ganó terreno con rapidez, pero dejando tras de sí una línea de suministros muy precaria, especialmente en el abastecimiento de agua.
En general, la tropa española, compuesta en su mayoría por soldados que no habían podido pagar para evitar el servicio obligatorio, sufrían de grandes racionamientos de comida y equipo debido a la mala economía del país y a la gestión corrupta de los administradores militares. Además, no faltaron las afrentas a las tribus locales, llegando algunos oficiales a violar a las mujeres rifeñas, según Maria Rosa de Madariaga, historiadora especializada en las relaciones entre Marruecos y España en la época del protectorado.
Con todo, las kabilas rifeñas, dirigidas por Abdelkrim el Jatabi, aprovecharon la precaria situación y la rabia de los locales para aumentar sus tropas. De esta forma, los rifeños cortaron la retirada de los españoles y comenzó un asedio que termino en masacre: murieron entre 8.000 y 12.000 soldados, más de la mitad de las fuerzas que habían salido de Melilla.
La rebeldía rifeña no murió con la eventual conquista del territorio por parte de España en 1927. Años más tarde, cuando Marruecos alcanzó proclamó su independencia en 1956, los rifeños se rebelaron contra Mohamed V. También hubo revueltas en 2016, conocidas como hirak, y que fueron duramente reprimidas por el gobierno marroquí. A día de hoy, de hecho, el Rif sigue siendo una zona de especial tensión y difícil control para Rabat, lo que en gran medida explica la diferente gestión que hace Marruecos de esta zona en su juego de tira y afloja con Melilla en comparación con su actuación en Ceuta.


