Ceuta y Melilla se parecen tanto como Cádiz y Valencia o Valladolid y Cáceres. Sin embargo, en ocasiones confluyen intereses y necesidades y actúan de forma conjunta. Hace unos días hablábamos de una proposición de la asamblea ceutí para promover una ley de financiación dirigida a ambas ciudades autónomas y, casi al mismo tiempo, los arquitectos de Ceuta y Melilla los que se han conjurado en busca de un objetivo común.
Las juntas de Gobierno de los colegios oficiales de arquitectos de las ciudades autónomas organizaron una jornada conjunta para «promover y motivar la elaboración de una Ley del Suelo» específica para Ceuta y Melilla, toda vez que, señalaron, la actual normativa dejó de actualizarse cuando las comunidades autónomas desarrollaron sus propias leyes del suelo.
«La incapacidad legislativa de las dos ciudades autónomas ha provocado, en consecuencia, situaciones tan kafkianas como que el Plan General de Ordenación Urbana, a pesar de su eterna tramitación, no tenga suficiente alcance legal para dar respuestas a los problemas estructurales de nuestra ciudad», decía un comunicado oficial del Colegio Oficial de Arquitectos de Ceuta, según informaban medios locales.
Entre esos problemas con los que ejemplificaban la gravedad de la situación destacan la escasez de terrenos, la dotación de una red de transporte adaptada a la densidad edificatoria, la compatibilidad puerto-ciudad, la infravivienda y los recursos de la energía.
Con todo ello, los colegios de arquitectos reclaman la atención del Gobierno central ante «la importancia de contar con una ley específica que ayude a resolver los problemas urbanísticos y arquitectónicos» de las ciudades autónomas.


