El espigón del Tarajal, uno de los puntos más sensibles de la frontera entre Ceuta y Marruecos, vuelve a situarse en el centro del debate sobre la seguridad fronteriza después de la entrada masiva registrada a finales de julio. El Ministerio del Interior ha solicitado 32 millones de euros a la Unión Europea para financiar distintas actuaciones de emergencia, entre ellas la ampliación del espigón, nuevos medios tecnológicos y dos Centros de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) permanentes en Ceuta y Melilla.
Según recoge Diario de Sevilla, el estado actual de la infraestructura permitió que durante los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio numerosas personas pudieran bordearla por la costa. La acumulación de sedimentos ha reducido con el paso del tiempo la profundidad en el extremo del dique, una circunstancia que ya había sido identificada por Interior hace más de una década.
De hecho, la ampliación del espigón estaba prevista desde 2014. Tras los acontecimientos ocurridos en el Tarajal el 6 de febrero de aquel año, el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, anunció en el Congreso que el Gobierno prolongaría la infraestructura durante ese mismo ejercicio y acometería posteriormente una remodelación general del puesto fronterizo. El propio Ministerio señaló entonces que el espigón se adentraba apenas entre cuatro y cinco metros en el mar, frente a los aproximadamente treinta metros originales, debido a la sedimentación.
El proyecto anunciado contemplaba una prolongación de 42 metros, pero la actuación finalmente no llegó a ejecutarse. Más de una década después, la situación de la infraestructura ha recuperado protagonismo tras la crisis fronteriza del pasado verano y la decisión del Gobierno de incorporar su ampliación a las nuevas actuaciones previstas en Ceuta.
Mientras se concreta una solución permanente, Interior instaló el pasado 1 de agosto una barrera neumática flotante y boyas de contención en la zona del espigón. La medida fue adoptada inmediatamente después de la crisis de finales de julio y tiene carácter provisional mientras se desarrollan otras actuaciones sobre la frontera.
La modernización del Tarajal forma parte de un paquete más amplio de medidas. Además de la mejora de las infraestructuras fronterizas y de los sistemas de vigilancia, el Gobierno prevé construir dos CATE permanentes con capacidad para 800 personas cada uno, uno en Ceuta y otro en Melilla, destinados a facilitar los procesos de identificación y triaje de quienes accedan irregularmente a las ciudades.
La información publicada por Diario de Sevilla vuelve así sobre una infraestructura cuya ampliación lleva planteándose desde 2014 y que, tras los últimos acontecimientos en Ceuta, ha adquirido una nueva relevancia dentro de los planes para reforzar y modernizar la frontera exterior española y europea en el Tarajal.
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