La Armada española ha desplegado al patrullero de altura Centinela en el mar de Alborán para vigilar las infraestructuras críticas situadas en el lecho marino, entre ellas los cables submarinos de telecomunicaciones y las conducciones energéticas que conectan Europa con el norte de África.
Según informa Infodefensa, el buque ha asumido esta misión tras relevar al patrullero Tagomago, que durante los últimos días había desarrollado tareas de vigilancia y control del tráfico marítimo en el estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán. El nuevo despliegue forma parte de las operaciones permanentes de Presencia, Vigilancia y Disuasión de las Fuerzas Armadas.
La misión del Centinela refleja la creciente importancia que la protección de las infraestructuras submarinas ha adquirido para la seguridad nacional y europea. La integridad de los cables de telecomunicaciones resulta fundamental para garantizar el funcionamiento de los servicios digitales, las comunicaciones, la actividad económica y otros servicios esenciales.
Esta cuestión fue abordada recientemente por el Observatorio de Ceuta y Melilla en el informe “Conectividad de Ceuta y Melilla a través de los cables submarinos”, elaborado por Rafael García Pérez, profesor titular de Relaciones Internacionales de la Universidad Pablo de Olavide.
El estudio subraya que los cables submarinos no constituyen únicamente una infraestructura tecnológica, sino también un elemento estratégico para la competitividad, la cohesión territorial y la integración efectiva de Ceuta y Melilla en los principales flujos digitales. El informe advierte, además, de la necesidad de reforzar su seguridad y resiliencia, proteger las estaciones de desembarco y diversificar las conexiones de ambas ciudades.
La vigilancia desarrollada ahora por la Armada en el mar de Alborán confirma la importancia de estas recomendaciones. Aunque esta zona no ha registrado incidentes similares a los producidos durante los últimos años en el Báltico y el norte de Europa, constituye un corredor estratégico en el que confluyen conexiones de comunicaciones y energía entre Europa y África.
Para Ceuta y Melilla, cuya conectividad depende actualmente de sus enlaces con la Península, la protección de estas infraestructuras adquiere una relevancia todavía mayor. Garantizar su seguridad, promover nuevas conexiones y reducir posibles vulnerabilidades debe formar parte de una estrategia a largo plazo que tenga en cuenta tanto el desarrollo digital de las dos ciudades como su posición en un espacio geopolítico clave.
El despliegue del Centinela muestra que la protección del entorno submarino ha dejado de ser una cuestión exclusivamente técnica. Se ha convertido en una prioridad estratégica que afecta directamente a la seguridad, la economía y la capacidad de conexión de España y del conjunto de Europa.



